Título original
Ab Aeterno
Título en castellano
Para toda la eternidad
Emitido en Estados Unidos el 23 de marzo 2010
Para ver la transcripción completa del capítulo, pincha sobre el siguiente botón.
Comienza el capítulo con una escena que no podemos localizar en el tiempo. Aparece una mujer con la cara vendada en un hospital. Recibe la visita de Jacob. Es una escena que no podemos localizar en un tiempo concreto, aunque sí en algún lugar de Rusia.
Jacob se sienta a su lado y le dice en ruso que siente no haber podido venir antes. A Ilana le gusta su presencia. El hombre de blanco llega a pedirle ayuda y ella se ofrece.
-Hay seis personas que necesito que protejas. Te daré la lista con los nombres. Para esto es para lo que te estuviste preparando -afirma Jacob.
-¿Quiénes son esas personas? -pregunta Ilana.
-Son los candidatos
En la Isla están hablando precisamente de los candidatos. Es de noche y están reunidos alrededor de una fogata. Están Miles, Lapidus, Sun, Ilana, Jack, Ben y Hugo Reyes.
-¿Candidatos? ¿Candidatos a qué? -pregunta Jack.
-Para reemplazar a Jacob -contesta Sun- Dijo que yo era una de ellos. Y tú -mirando a Jack- y también Hurley.
-Bueno, eso está bien. ¿Y ahora qué? -pregunta Lapidus
-No lo sé -contesta Ilana
-¿Y quién lo sabe? -pregunta Jack
Sale de nuevo una escena de Ilana con Jacob. Ella ya no lleva vendas y está comentando un plan.
-Después de que los lleve al Templo, ¿qué debo hacer? -pregunta Ilana a Jacob
-Pregúntale a Ricardo. Él sabrá qué hacer.
La escena muestra de nuevo la Isla -Ilana está utilizando sus recuerdos para contar la historia- y Hurley realiza una pregunta.
-¿Quién es Ricardo?
-Él -y señala a Richard Alpert que está al fondo, en una zona oscura, mirando la conversación. Así que Richard, ¿qué es lo que se supone que tenemos que hacer ahora?
-No tengo ni idea de lo que hay que hacer ahora -confiesa Richard.
Entonces mira a Jack y le pregunta: "¿No le dijiste a tus amigos que intentaba suicidarme cuando me encontraste?". Jack niega con la cabeza y mira abajo.
-¿Suena eso a tener un plan? -pregunta irónicamente Alpert.
-¿Por qué dijo entonces Jacob que tú sabrías lo que hacer si...? -intenta preguntar Ilana, pero es interrumpida bruscamente.
-Porque todo lo que dijo es mentira -sentencia Richard.
-¿De qué estás hablando? -pregunta Jack.
-¿Quieres saber un secreto Jack? -cuestiona el hombre que nunca envejece- ¿Algo que sé desde hace mucho mucho tiempo? Tú estás muerto.
Entonces Hurley le mira, sin inmutarse demasiado y le pregunta si está hablando en sentido figurado.
-No, hablo literalmente. Todos estamos muertos. Cada uno de nosotros. Y todo esto no es lo que creen que es. No estamos en una Isla. Nunca lo estuvimos. Estamos en el infierno. Así que no me interesa lo que dijo Jacob. De hecho, quizás haya llegado la hora de dejar de escucharle y comenzar a escuchar a alguien más. Y eso es, exactamente, lo que voy a hacer.
Entonces Richard, comienza a andar con una antorcha en dirección a la jungla. Ilana carga su rifle y le dice a Jack que se va a adentrar en la selva para buscar a Richard. Cuando el médico le pregunta que por qué va a hacer eso -después de haber escuchado sus explicaciones afirmando no saber nada- ella le dice que Alpert en realidad "lo sabe" porque Jacob se lo dijo.
-Richard ha enloquecido. Cree que estamos en el infierno -explica Jack a Ilana para hacerla entrar en razón- Si le importase lo que dijo Jacob, no estaría hablando de escuchar a "alguien más".
Ben dice en voz baja "esto se está poniendo interesante".
-Él conoció a Locke -comenta Sun
-Locke está muerto -afirma Jack-
-Si te sirve de consuelo, no es exactamente Locke -interrumpe Ben.
De repente, Jack ve a Hugo Reyes en la playa, cerca del agua, hablando solo. Dice exactamente: "Sí, yo te puedo ayudar pero yo no sé cómo entrarlo...".
-¡Hurley! -interrumpe Jack- ¿Con quién hablas? ¿Con Jacob? Te vi hablando con él.
-No estoy hablando con Jacob
-No me mientas. Por favor, si sabes algo que pueda ayudarnos a...
-No es Jacob, amigo -concluye Hurley.
-Entonces, ¿quién es?
-Lo siento Jack. Esto no tiene nada que ver contigo.
Alrededor de la fogata, Ben se dirige a Ilana y le dice que Shephard tiene razón sobre Richard y sobre que él no sabe nada, por lo que es una pérdida de tiempo y no sabe nada.
-¿Por qué estás tan seguro? -cuestiona Ilana.
-Porque le conozco desde los 12 años, algo debo saber... -explica Linus.
-Entonces os conocéis desde que erais niños, ¿cierto? -interrumpe Lapidus.
-No Frank. Yo era un niño. Richard era exactamente igual que ahora.
-¿Entonces ese tipo no envejece?
-Es exactamente lo que digo.
-¿Y cómo crees que ha ocurrido eso? -pregunta finalmente Lapidus.
En ese momento la serie nos lleva a un momento inédito. Todo el diálogo de los próximos minutos se produce en castellano. Richard corre a caballo por la isla de Tenerife. Es el año 1867. Su mujer, Isabella, está enferma. Muy enferma y necesita medicinas para sobrevivir. Alpert tiene barbay el cabello más largo. Entonces Richard le dice a su mujer que va a buscar a un doctor cuando ve que está realmente mal. Ella le da antes de irse su cadena con una cruz. Le pide que se la dé al doctor.
-Si te pasa algo... -le dice él.
-Cierra tus ojos -le pide ella- Siempre estaremos juntos.
-Te voy a salvar.
Le besa y entonces él marcha desesperado con su caballo a buscar ayuda. Es de noche y llueve intensamente. Llega a la villa del doctor e irrumpe en ella.
-Mi esposa está escupiendo sangre -dice Alpert al doctor en actitud de súplica- Le necesita señor.
-¿Dónde vive? -pregunta el médico.
-Cerca de El Socorro.
-¿El Socorro? Eso está a medio día de viaje. No voy a cabalgar hasta allí con esta lluvia. Tengo una medicina que le puede salvar la vida. Pero es muy cara.
-Sí, por supuesto. Daré lo que sea. Muchas gracias señor.
El médico se va a su armario y coge la medicina. Pone la mano para que Richard ponga en ella todo el dinero que tenga.
-¿Es todo lo que tienes? -pregunta él
Entonces Richard se quita la cadena y se la ofrece también.
-Ahora lo tienes todo -indica Alpert.
El médico analiza la cadena y la tira al suelo con desprecio diciendo que no vale nada. Entonces comienzan a pelear y Alpert empuja al doctor que se golpea la cabeza y muere. Ha conseguido el frasco de medicina y corre para ver si puede salvar a su amada.
Cuando llega a la casa, la encuentra con un libro sobre el pecho. Es la Biblia.
Richard escucha su pecho y se da cuenta que ha muerto. Comienza a llorar desconsoladamente y en ese momento llegan a apresarle por el asesinato del doctor.
En una celda recibe la visita de un sacerdote que le trae comida.
-No tengo hambre -indica Richard, que lee la Biblia.
-Quizás la tengas más tarde -dice el hombre antes de colocar el plato en el suelo- ¿Puedo ver esa Biblia?
Se lee como está viendo el pasaje de San Lucas (4-37).
-Está en inglés -observa el sacerdote.
-Sí, lo he aprendido yo sólo. Mi mujer Isabella y yo íbamos a viajar al Nuevo Mundo para comenzar una familia.
-¿Estás listo para la confesión?
-Perdóneme Padre, porque he pecado. Padre yo maté a un hombre, pero estoy muy arrepentido y le ruego Padre, por el perdón de Dios.
-No
-¿Qué?
-No te puedo otorgar el perdón después de un asesinato.
-Padre fue un accidente. Yo no quería matar a ese señor.
-Pero lo hiciste.
-Por favor Padre, debe haber alguna manera para recibir el perdón de Dios.
-La única forma es a través de la penitencia.
-Sí claro, haré lo que sea.
-Pero tú no tienes tiempo para nada porque mañana te van a colgar. No hijo mío. Me temo que el diablo te espera en el infierno. Que Dios se apiade de tu alma -concluye el sacerdote antes de partir.
Desde las rejas de la cárcel, Richard observa el amanecer. Entonces vienen a por él. El sacerdote le pide que le venden los ojos. Le llevan por un pasillo.
-¿Es este? -pregunta un señor en inglés
-Sí -contesta el sacerdote.
-¿Dices que habla inglés?
-Sí, señor Whitfield.
Entonces le quitan la venda de los ojos y le pregunta directamente el señor Whitfield si habla inglés ("Do you speak english?"). Richard está muy sorprendido y no responde. Pero cuando oye que le van a colgar, entonces contesta gritando: "¡Yes!".
En ese momento le indican que se va a embarcar en un navío ya que está interesado en ir al Nuevo Mundo. Pagan un dinero por él y lo convierten en esclavo...¡Del Capitán Magnus Hanso!
Como recordarán, la Fundación Hanso fue la encargada de crear en la Universidad de Michigan la Iniciativa Dharma.
Entonces se ve que lo montan en la Roca Negra y que va atado con cadenas -¿Os suena? Es lo que comentó Flocke cuando salió de la estatua al verle-. El barco está inmerso en una tormenta impresionante. Parece haber un tornado muy violento. Es de noche. Parece que el barco va a hundirse. Los esclavos hablan entre ellos. Uno, que mira entre las rendijas de la nave ve ¡la estatua de la Isla!
-Veo al diablo. ¡Esta Isla está protegida por el diablo!
Richard agarra la cadena que le dio su mujer y se aferra a ella. Entonces se ve como el barco parece ir volando y ¡Choca contra la cabeza de la estatua!
A continuación se ve que es de día y que la Roca Negra está ya en medio de la selva. Los esclavos están tirados en el suelo. Se escucha una voz que dice: "El Capitán Hanso está muerto". Entonces entra uno de los oficiales responsables del barco y los va matando, uno a uno. La causa: ha inspeccionado la Isla y no hay comida. Cree que si no los mata, serán ellos los que acaben matándole a él.
En ese momento, llega el Humo Negro y empieza a matar a otros hombres que están alrededor del árbol. Comienza a temblar el barco. El monstruo entra dentro de la nave y se lleva al oficial. Alpert intenta desesperado arrancar las cadenas del barco. Está aterrorizado.
El humo negro baja por las escaleras y se detiene frente a él. Entonces se producen unos flashes de luz (parecidos a los que hizo cuando se encontró a John Locke cuando todavía era John Locke o al señor Eko). El humo se esfuma.
Pasan los días y Richard sigue atado. No tiene agua ni comida. Está a punto de morir. Consigue sacar un clavo del suelo y con él intenta liberarse, pero no lo consigue. Pasan el tiempo y sigue atado al barco. De repente aparece a su lado un jabalí. El animal se está comiendo los restos de sus compañeros fallecidos. De repente éste corre hacia él y chocan. El clavo vuelve a caer y escapa a su alcance. Parece darlo todo por perdido.
De repente, escucha a una mujer preguntando "¿Hay alguien aquí?". Él despierta -está muy débil- y dice: "Sí, estoy aquí". Ve borrosa la silueta de una señora que lleva un vestido blanco largo.
-¿Isabella? -pregunta sorprendido Richard.
-Ricardo -dice ella antes de abrazarse a él.
-No lo entiendo, ¿Cómo estás aquí?
-¿No lo sabes Ricardo? Los dos estamos muertos -explica Isabella-. Estamos en el infierno. Estoy aquí para salvarte antes de que regrese él.
-¿Qué? ¿Antes de que regrese quién? -pregunta Alpert sorprendido.
-El demonio.
-¿El demonio? -vuelve a cuestionar Richard.
-Miré a sus ojos y todo lo que vi fue maldad. ¿Tú lo has visto?
-Sí, creo que le vi.
Entonces se oyen de nuevo ruidos alrededor del barco.
-Tenemos que salir de aquí. Corre -le dice Richard a Isabella-. Vete. Te dije que te salvaría amor mío y lo haré.
-¡Mi amor, tengo miedo! -exclama Isabella
-Lo sé, pero si me quieres, ¡vete!
Ella sale corriendo del barco pero en ese momento la atrapa el humo negro y la mata. Richard grita desde abajo: "¡Déjala en paz por favor!".
En ese momento cae derrotado llorando al suelo. Vuelve a pasar el tiempo y junto a él se arrodilla el Hombre de Negro (quien acompañaba en la playa a Jacob al final de la quinta temporada). Le toca en el hombro y parece devolverle la vida.
-Toma, aquí tienes agua.
Él bebe rápidamente del vaso.
-¿Quién eres tú? -pregunta Richard sorprendido.
-Un amigo -responde el Hombre de Negro.
-¿Estoy en el Infierno? -cuestiona Alpert.
-Sí, me temo que sí.
-¿Tú estabas en el barco?
-Yo estaba aquí, desde mucho antes de que llegara tu barco.
-¿Viste a mi esposa? Ella estaba aquí. Pero luego vino el humo negro y ella corrió.
-¿Ha regresado?
El hombre que nunca envejece mueve la cabeza en sentido negativo.
-Probablemente signifique que él la tiene -argumenta el Hombre de Negro.
-¿Quién? -pregunta Alpert.
-Creo que lo sabes.
-Si está con vida debo salvarla. Por favor, ayúdeme.
-Por supuesto. Claro que te ayudaré -dice con tono firme el Hombre de Negro- Yo también quiero ser libre. Mira la suerte que tenemos. Las encontré en uno de los oficiales de ahí fuera -saca unas llaves del bolsillo-. Creo que son éstas. Pero antes de intentarlo, debo saber si tú me ayudarás.
-Sí señor, haré todo lo que me pidas.
-¿Seguro?
-Sí, lo prometo.
-Tenemos un acuerdo.
Entonces libera a Alpert de las cadenas.
-Gracias.
-De nada, mi amigo. Es bonito verte libre de esas cadenas.
-Gracias.
-Vamos a ponerte de pie. Una vez que recuperes tu fuerza, nos escaparemos.
-¿Escapar?
-Así es. Y me temo que sólo hay una manera de escapar del infierno. Vas a tener que matar al diablo.
Entonces se ve al esclavo Alpert comiendo carne de jabalí.
-Cuando termines de comer, caminarás hacia el Oeste -indica el Hombre de Negro a Richard- Cuando llegues al océano, podrás ver la estatua.
-¿Qué estatua?
-La que rompió tu barco. Terminó rompiéndola en pedazos. Ahí es donde encontrarás al diablo. Sólo tendrás una oportunidad. Clávale esto en su pecho. No vaciles, no dejes que te hable. Si habla, será demasiado tarde. Puede ser muy persuasivo. (Es exactamente lo que Dogen dijo a Sayid cuando le pidió que matara a Flocke).
-¿Cómo podré matarlo si es el humo negro?
-No. Yo soy el humo negro.
-Mi esposa Isabella, ¿estaba escapando de ti?
-Estaba escapando de él. Lo siento. Lo vi llevársela pero no pude hacer nada para evitarlo.
-Pero si tú eres el humo negro... -dice Alpert sin entender nada de lo que está oyendo.
-No eres el único que perdió algo. El diablo me traicionó. Se llevó mi cuerpo. Mi humanidad.
-Mataste a los oficiales de ese barco...
-No quiero que te preocupes por mí. El diablo tiene a tu esposa y tendrás que matarlo si quieres recuperarla.
-No está bien matar. Es lo que me trajo aquí...
-Mi amigo, tú y yo podemos estar todo el día hablando sobre lo que está bien y lo que está mal -explica el Hombre de Negro- pero la pregunta sigue siendo la misma. ¿Quieres volver a ver a tu esposa?
-Sí, quiero volver a verla -dice Alpert justo antes de aceptar la daga que le da el Hombre de Negro.
Entonces él camina por la Isla. Llega la playa y ve como la estatua está destrozada. Queda únicamente el pie. Richard saca la daga y se dirige al interior. Entonces alguien le golpea. Comienzan a pelear. Jacob le da una paliza y lo deja tumbado en el suelo.
-¿Quién te dio esto? -pregunta el Hombre de Blanco mostrando la daga.
-¿Dónde está mi esposa? -pregunta Alpert.
-¿Qué?
-No conozco a tu esposa. ¿Vino en el barco?
-No, está muerta.
-¿Y por qué me preguntas dónde está?
-¿Conociste en la jungla a un hombre vestido de negro? -pregunta Jacob.
-Sí.
-¿Qué te dijo?
-Dijo que tú eres el diablo.
-¿Y...? -dice Jacob con mirada de duda.
-Y dijo que la única forma de volver a verla es matándote. La vi aquí, en este lugar, ¿dónde está?
-No era tu esposa.
-Sí que lo era.
-No estás muerto.
-Estoy en el Infierno. Sé que estoy en el Infierno.
-¿Realmente crees que estás muerto? -pregunta Jacob.
-¿En qué otro lugar podría estar? -responde Alpert con otra cuestión.
-Muy bien -dice el Hombre de Blanco caminando hacia Richard.
-¿Qué haces? ¿Qué haces? -pregunta Richard mientras es arrastrado hacia la orilla.
Entonces comienza a meterle la cabeza en el agua y a sacarlo mientras le grita: "¡¿Crees que estás muerto?!". El eterno Richard le suplica que se detenga.
-¿Por qué debería detenerme? -pregunta Jacob.
-¡Porque quiero vivir! -exclama Richard.
Entonces Jacob le saca del agua a rastra y lo tira a la arena.
-Es la primera cosa sensata que dices. ¿Cómo te llamas?
-Ricardo.
-Ricardo, levántate. Tenemos que hablar.
Pasa un rato y se ve a los juntos sentados.
-¿Qué hay ahí dentro? -señalando al pie de la estatua.
-Nadie entra ahí sin que yo le invite -indica Jacob.
Le ofrece vino.
-¿Tú eres el diablo? -pregunta Richard mientras bebe.
-No.
-¿Y entonces quién eres?
-Mi nombre es Jacob. Soy quien trajo tu barco a esta isla.
-¿Tú lo trajiste aquí?
-¿Por qué?
-Piensa en este vino como si fuese lo que tú llamas "infierno" -dice el hombre de blanco con la vasija de cristal en sus manos- También tiene otros muchos nombres. "Malevolencia", "maldad", "oscuridad"...Aquí está. Moviéndose dentro de la botella sin poder salir -agita el frasco haciendo círculos mientras explica a Richard- porque si lo hiciera, se propagaría. El corcho es esta isla. Y es la única cosa que mantiene al mal donde pertenece. Ese hombre que te envió a matarme cree que todos son corruptibles porque está en la misma naturaleza del pecador. Traiga personas aquí para demostrarle que se equivoca. Y cuando llegan aquí, el pasado no importa.
-¿Antes de traer mi barco hubo otros?
-Sí, muchos.
-¿Qué les pasó?
-Todos sus ocupantes murieron.
-Pero si le trajistes aquí, ¿por qué no le salvaste?
-Porque quería que se salvaran a sí mismos -explica Jacob-. Saber la diferencia entre el bien y el mal sin que yo tenga que decirles. Es todo inútil si tengo que forzarlos a hacer algo. ¿Por qué debería intervenir?
-Si no lo haces, él lo hará.
Entonces Jacob se queda pensativo y le dice que Alpert que si quiere "un trabajo".
-¿Un trabajo? ¿Haciendo qué?
-Bueno, si yo no quiero intervenir tal vez puedas hacerlo por mí. Puedes ser mi representante. Un intermediario entre la gente que traigo a la Isla y yo.
-¿Qué obtendría a cambio? -cuestiona Richard.
-Dímelo tú.
-Quiero a mi esposa de regreso.
-No puedo hacer eso -responde Jacob.
-¿Puedes absolverme de mis pecados para que no tenga que ir al Infierno?
-Tampoco puedo hacer eso...
-Y no quiero morir. Quiero vivir para siempre...
-Eso sí que puedo hacerlo -concluye Jacob.
Entonces sale de nuevo Richard caminando por la jungla hacia donde está el Hombre de Negro esperándole.
-¿Dejaste que te hablara? ¿No es cierto?
-Me dijo que te diera esto -dice Richard antes de entregarle una piedra de color blanco.
-Estoy seguro que sabes que si vas con él, no volverás a ver a tu esposa. Lo entiendo. Él puede ser muy convincente. Pero quiero que sepas que puedes decidir en cualquier momento y con eso quiero decir que mi oferta se mantiene por siempre. Tengo algo para ti. Se te debe haber caído. Lo encontré en el barco -y le da en la mano el collar que llevaba con la cruz que le regaló Isabela-.
Cuando levanta la cabeza, el Hombre de Negro se ha esfumado. Entonces él cava un agujero en la tierra, besa la cruz y la entierra, mientras llora. "Adiós mi amor", dice.
Volvemos al siglo XXI. Richard está caminando y vuelve al lugar donde enterró la cruz. La desentierra.
-Cambié de idea -dice en voz alta- ¿Me estás escuchando? ¡Cambié de idea! Me equivoqué. Dijiste que podía cambiar de idea. Dijiste que la oferta seguiría. ¿Sigue en pie la oferta? ¡¿Sigue en pie la oferta?!
Entonces aparece Hugo de repente.
-¿De qué oferta hablas amigo? -pregunta Reyes.
-¿Qué diablos haces aquí? -contesta, con otra pregunta, Richard- ¿Me seguiste? ¡Vete! Ya os dije que no sé nada.
-¡Oye! -exclama Hugo- Cálmate. ¡Tu esposa me envió!
-¿Qué has dicho?
-Que me envió tu esposa. Isabella. Quiere saber por qué enterraste su cruz.
-¿Cómo sabes eso? -pregunta Alerto sorprendido.
-Porque acaba de decírmelo. Isabella te vio enterrarla, amigo. Está ahora mismo junto a ti.
En ese momento, se ve a la mujer junto a Richard, diciéndole a éste: "Él no te cree".
Entonces comienza Hugo a hablar en castellano.
-A algunas personas al principio les cuesta un poco.
-¿Cómo? No la veo.
Isabella le dice a Hugo -en un momento que recuerda mucho a "Ghost"- que le diga que "su inglés es magnífico".
-Está justo ahí, a tu lado Richard. Dice que tu inglés es fantástico.
-¿Estás realmente ahí?
-Quiere que cierres los ojos. Te diré lo que ella diga -explica Hugo.
-No fue tu culpa que yo muriera Ricardo -dice Isabella y Hugo repite- Por más que quisiste salvarme, mi hora había llegado. Ya has sufrido suficiente Ricardo.
-Te echo de menos -dice Alpert a Isabella- Y haría lo que fuera para que estuviéramos juntos de nuevo.
-Mi amor. Ya estamos juntos.
Entonces ella le besa y desaparece.
-¿Se fue? -pregunta Alpert.
-Sí -contesta Hugo.
Richard se cuelga la medalla.
-Dijo una cosa más -añade Hugo- Algo que tienes que hacer.
-¿Qué cosa? Dijo que tienes que detener al Hombre de Negro. Que tienes que evitar que deje la Isla. Dice que si no lo haces, todos nos vamos al Infierno.
Entonces aparece Flocke, que mira de forma desafiante, desde lejos, al lugar donde han hablado Hugo, Richard e Isabella.
En la Isla, de nuevo aparecen Jacob y el Hombre de Negro. El segundo maneja la piedra blanca en sus manos. Parece que hemos vuelto al siglo XIX. Jacob se sienta a su lado.
-Veo que recibiste mi regalo -dice Jacob.
-No te regodees, Jacob. No te pega -contesta el Hombre de Negro.
-Así que intentaste matarme.
-¿Esperas una disculpa?
-No
-Sólo me pregunto por qué lo hiciste.
-Porque quiero irme.
-Déjame ir, Jacob.
-Mientras esté vivo, no irás a ninguna parte.
-Bueno, entonces ahora sabes por qué quiero matarte. Y voy a matarte.
-Aunque lo hagas, alguien más tomará mi lugar.
-Bueno, pues lo mataré a él también.
En ese momento Jacob saca la botella de vino de debajo de la camisa y se la entrega al Hombre de Negro.
-Es para ayudarte a pasar el tiempo. Nos vemos por ahí.
Entonces Jacob se levanta y se va y el Hombre de Negro sentencia: "Será más pronto de lo que crees". Y rompe la botella, expandiéndose el vino (que previamente habían simbolizado Jacob con el mal).


































