El pasado viernes se filtró el epílogo de Perdidos, titulado "New man in charge". Ya está disponible completo en varios sitios webs y en alta calidad.
Nosotros ya lo hemos visto y te contemos a continuación, qué nos ha parecido.
El extra comienza en una fábrica de alimentos de Dharma situada en Guam. Estamos en el presente (24 de agosto de 2010, fecha que coincide con el lanzamiento en Estados Unidos del DVD de la Sexta Temporada y la Edición Especial). En ella hay dos operarios, Glenn y Hector, empaquetando comida para enviarla a algún sitio que, para ellos, es "La Central".
En ese momento se presenta Ben Linus con una mochila, les dice que su trabajo ha terminado y les entrega sendos sobres con una cantidad suficiente de dinero como para que no tengan que preocuparse por su futuro. No obstante, ambos operarios le dicen que quién le envía porque nunca ido a verles nadie procedente de La Central. "Hay un nuevo hombre en el cargo", indica de forma escueta Ben.
Linus les ofrece la oportunidad de hacer dos preguntas ya que ambos están en desacuerdo con esa forma inesperada de cesar en sus cargos. "¿Hacia dónde iban estos cargamentos", pregunta el primero. "A una isla", responde Ben quien añade que ésta se mueve, algo que no cree el operario de Dharma. Cada pregunta de ellos, como ocurre con los fans, lleva a nuevas preguntas. Parece como si hubieran querido plantear en el epílogo una metáfora sobre la relación entre los seguidores de 'Lost' y los creadores de la ficción. "¿Por qué enviamos galletas para osos polares a una isla tropical?", pregunta Hector.
Ben decide ponerles entonces un vídeo de orientación Dharma que se inicia con el logo de la estación Hydra. En él, el doctor Pierre Chang explica algunas cosas interesantes. Habla de los experimentos que se llevan a cabo en la Isla, de cómo los osos polares llegan allí, de las jaulas, de nuevas especies animales -se ve una jaula tapada al fondo donde se oculta un pájaro de una especie inédita; probablemente el que vio Hurley una vez por la Isla-, de la Habitación 23 (se muestra un pequeño manual de uso de la misma y se habla de los Hostiles) y de algunas otras propiedades más del archipiélago.
Chang explica que empleaban osos polares por su memoria y su adaptabilidad y habla de "otra instalación". ¿Tiene esto algo que ver con la sala con la rueda congelada que había bajo la Estación Orquídea? En cualquier caso, se muestran los collares rastreadores que se les colocaba a los animales y que son idénticos al encontrado por Charlotte Lewis junto a los huesos del "Ursus Marítimus" (oso polar) en el desierto de Túnez. Chang también habla de la fertilidad y dice que debido al magnetismo es importante que las hembras del animal no estén preñadas antes de ser enviadas a Hydra porque la citada influencia magnética tendría consecuencias dañinas en animales y humanos.
En el caso de la "Habitación 23", es curioso como el doctor habla de Jacob como si realmente no existiera, al definirlo como un "Dios" en el que creen los isleños.
Posteriormente Ben acude a al Sanatorio Mental Santa Rosa, el mismo en el que estaba internado Hugo Reyes. Allí está Walt que ha crecido notablemente en estos seis años. En realidad es el único que ha pasado realmente ese tiempo en el mundo "normal", aunque al parecer no ha podido aprovecharlo bien porque consideran que está loco. Juega el "Conecta Cuatro" -como Leonard, el hombre que decía los números a Hugo y que le recriminó que los empleara en la Bonoloto- y acepta acompañar a Ben tras un leve discurso de éste. Como recordaréis, desde el principio de la serie en la Isla se consideraba que Walt era "especial". Al final consiguen llevárselo en una furgoneta azul, como todas las de Dharma, en la que está montado Hugo, quien le dice sencillamente que "tiene que cumplir con una función". Walt acepta y la Volkswagen en la que van los tres desaparece en la oscuridad.
Y así finaliza el capítulo. Ahora, el análisis. Como ocurrió con los últimos episodios de la finale, este epílogo peca de ir demasiado rápido. Ofrece respuéstas, sí, pero también más preguntas, algo que puede chocar cuando se trata, en principio, del verdadero y definitivo final. Ya no hay, teóricamente, más "Perdidos". La velocidad con la que se explica el asunto de los osos polares, la historia del pájaro enjaulado (que, presumimos, es el mismo con el que se encontró Hurley al final de la primera temporada, y que en muchos foros se aseguraba que decía "Hurley"), la aparición del brazo del doctor Chang en el vídeo cuando ya no debía tenerlo y, como no, la misión especial no revelada que tiene que cumplir Walt, es excesiva y provoca que el espectador se quede con ganas de más.
Dicho esto, todo parece cuadrar algo más tras este episodio. Ya sabemos quién fabricaba la comida de Dharma y dónde lo hacía, para qué eran las jaulas, por qué estaba congelada la rueda bajo la estación Orquídea (sí, ésta es una teoría...), que la Habitación 23 era prácticamente una sala de tortura, por qué encontró Charlotte un collar con el sello de Dharma y huesos de oso polar en Túnez y por qué Walt era especial.
En realidad, esto último también hay que leerlo entre líneas. Han pasado 3 años teóricamente desde que Jack murió llevándose por delante a Locke, el Ajira 316 despegó de la Isla llevándose a Kate, Sawyer y compañía y Hugo y Ben tomaron el testigo como primero y segundo de la Isla, respectivamente. En el flash paralelo, el del Purgatorio o como se le quiera llamar, estaban todos... todos menos Walt. Eso quiere decir que no había muerto o, incluso, que era inmortal ya que allí se reunieron todos a pesar de haber fallecido en distintos momentos.
¿Se cansó Hugo de ser el protector y decidió ser un "simple" mortal y eligió a Walt para seguir al frente? No debemos olvidar que Ben conocía las propiedades especiales del niño ya que lo raptaron para hacer con él diversos experimentos en las instalaciones de Dharma. Probablemente, y esto ya entra en el terreno de las conjeturas, Hurley se cansó de su papel y sólo tres años después de haber sido designado como protector fue en busca del hijo de Michael para que le relevase. En teoría, tras esto, le dio de beber el agua de la fuente de luz -esperemos que en un recipiente algo más 'glamouroso' que la botella de plástico del Oceanic 815- y esto convirtió a Walt en el sucesor y, ahora sí, en un verdadero niño "especial".
En definitiva, un epílogo que, como la serie, deja con ganas de más y abre las puertas para que haya más, a pesar de que sabemos a ciencia cierta que Damon Lindelof, Carlton Cuse y J.J. Abrams no quieren ni oír hablar de Perdidos. Pero Disney es la dueña de la franquicia y "ganas de más" en el caso de 'Lost' se traduce en dinero, mucho dinero.

































