Todo sobre el tema Los secretos de Perdidos

Desmond sigue al conejo blanco

Desmond Hume y Charlie Pace toman un trago en un bar de Los Angeles tras salir el cantante de la comisaría

Desmond Hume, el hombre del velero a la deriva que acabó en la Isla -curiosamente, como la Roca Negra- y acabó metiendo numeritos en La Escotilla hasta quedarse sin yemas, regresa por la puerta grande a la recta final de Perdidos. Lo hace en un capítulo que puede estar entre los cinco mejores de toda la serie, y esto nos gusta, sobre todo teniendo en cuenta que Ab Aeterno, con Ricardo el tinerfeño, nos dejó la boca abierta hace apenas dos semanas.

Los guionistas de la ficción de J.J. Abrams no quieren cerrar esto como una historia "simplemente" mitológica y restar fuerza a una posible cimentación científica

Apartando, por un momento, al enamorado de Penny, "Felices para siempre" deja claro que los creadores de la ficción de J.J. Abrams no quieren cerrar esto como una pura historia con base mitológica y restar fuerza a una posible cimentación científica; tras la pantalla, una historia en la que se quiere dar a entender que no todo está en manos de Jacob y el Hombre de Negro, de la mitología, del Bien y el Mal. La Ciencia, en mayúsculas, esa disciplina que sirvió para que la Iniciativa Dharma se trasladara a la Isla a investigar, la que ha proporcionado apellidos ilustres a personajes como Daniel Faraday o Eloise Hawking, tiene un papel importante en la resolución de la trama.

No todo es cuestión de luchas entre deidades. Y eso lo sabe Charles Widmore, que pasando de las cenizas mágicas, opta por los postes que impiden el paso al Humo Negro o crea esa gran caja magnética con dos bobinas de cobre impresionantes destinadas a realizar algún experimento físico que permita inclinar la balanza hacia el lado que él desea en este punto final de la trama. El primer conejillo de indias involuntario, un técnico de su empresa, queda literalmente "frito" al sufrir el paso del magnetismo por su cuerpo; Desmond apenas sufre alguna quemadura.

Desmond Hume recupera, nada más bajar del avión, su capacidad para predecir el futuro. "Es niño", le dice a Claire mientras se despide de ella en el LA X

La escena vista ayer nos volvió a recordar al Experimento Philadelphia, donde los efectos del magnetismo tienen varias consecuencias tanto en el barco USS Elridge DE-173 como en su tripulación (año 1943). Charles Widmore sabe que Desmond soportó bien la exposición a la energía magnética en su momento y quiere volver a probar. ¿Para qué? Pronto lo descubriremos.

Otra de las cosas que se están empezando a convertir en una especie de "constante" -aquel factor vital del que hablaba Faraday en sus explicaciones y ecuaciones sobre los viajes en el espacio-tiempo- es el amor. Es ese sentimiento el que despierta a Desmond Hume. Las vidas de todos ellos cambiaron cuando se detonó la bomba en 1977. Por eso Shannon no iba en el Oceanic 812 versión 2.0; Sawyer es ahora Policía en lugar de ladrón; Jack estuvo casado con otra mujer y es padre de David y suma y sigue.

La droga que estuvo a punto de asfixiar a Charlie en los lavabos del Oceanic 815 le hace viajar hacia un estado mental en el que se aparece Claire

Pero el Oceanic 815 es mucho Oceanic. Tras volar en él y pasar, aparentemente de forma "victoriosa", por la famosa turbulencia, las conciencias de cada uno de los pasajeros están despertando de un extraño letargo. Miradas extrañas ante los espejos, como Jack ante su cicatriz de apendicitis, como Sun y su golpe en la cabeza... Y ahora, definitivamente, como Desmond Hume que vuelve a recuperar nada más bajar su capacidad para predecir el futuro. "Es niño", le dice a Claire mientras se despide de ella en el LA X.

A partir de ahí, todo se precipita. La droga que estuvo a punto de asfixiar a Charlie en el avión le hace viajar hacia un estado mental en el que se aparece Claire (porque es ella la chica rubia de la que habla). Cuando somete a Desmond a esa situación límite, arrojando su coche al agua en el muelle deportivo, y viene a la mente de Hume aquello de "No es el barco de Penny", el espectador siente que algo gordo está a punto de suceder. Y así es.

Desmond es el Elegido; Charlie su Morpheo y Charles y Eloise Widmore los dueños de este particular "Matrix". Objetivo: que no se acerque a Penny

Desmond, es "el elegido" en el mundo de ficción real en el que viven los supervivientes desde que cambió su línea temporal en los años 70. Y ahora, basándonos en "esas cosas que ya hemos visto antes", es inevitable  recordar Matrix. Desmond no ha querido ver la realidad hasta que se ha chocado con ella. Charlie es su Morpheo, quien le despierta del sueño de felicidad que han construido a su alrededor los dueños del devenir de esa realidad alternativa: Charles y Eloise Widmore, padres de "Dan" Widmore (gran momento el que supone ver al otrora "físico loco" vestido de "perroflauta" musical, con apellido distinto, pero con su libretita y las famosas ecuaciones que no sabe cómo ha escrito). Prueba de ese aislamiento al que someten a Desmond es que han elevado a su alrededor un muro que le impide ver que no es realmente feliz, como en Matrix. Tiene su chófer, mucho dinero, goza de la confianza del millonario inglés (para quien trabaja) e incluso George -un extraño chófer que parece saber más de la cuenta- intenta rodearlo de la presencia de otras mujeres. Todo, siempre, con el mismo objetivo: que no se acerque a Penny.

Pero el amor parece no borrarse tan fácilmente de la mente y si su destino es enamorarse de Penny y lo ha llegado a estar, parece que ni siquiera los viajes temporales, pueden eliminar esa información. Desmond podría, no obstante, dedicarse a cultivar su historia con la hija de Widmore -que le volvería a traer no pocos problemas porque la obstinación de los Widmore por mantenerlos separados tiene, seguro, una base muy fuerte- pero él no es así. Ahora ha pedido a George la lista de pasajeros del Oceanic 815 para visitarles y convencer a todos y cada uno de ellos de que están viviendo una vida de "sueño" -o pesadilla- distinta a la que debían haber vivido. Y que la prueba de ello está arraigada en algún lugar de su mente. Sólo falta saber qué es lo que puede hacerles recordar todo eso. Pero, ¿para qué? De momento, ni idea.

Esperamos que no sea para volver a la Isla... Porque allí no caben más problemas por metro cuadrado. El Desmond "isleño", después de ser traspasado por una cantidad enorme de energía magnética y hacer una especie de viaje "astral" en el que se le revela la verdad de todo, es ahora un ser que se deja llevar. Quiere colaborar con Widmore y, lo más sorprendente, no se resiste lo más mínimo cuando llega Sayid, degüella ante sus ojos a uno de los escoltas de Widmore y pide a Zoe que se vaya. Él está decidido a seguirle. Tras saber lo que ha sabido, comienza a creer en el destino. Sabe que si intenta luchar con el iraquí tiene probabilidades de morir y quiere seguir viviendo porque, como Charlie, él cree en el destino. Y ahora que ha comprendido por qué su mente era capaz de viajar en el tiempo y predecir cosas, parece tener un plan. Los espectadores estamos ansiosos de conocerlo, y el Hombre de Negro y Widmore, más aún. Vuelve Desmond y, con él, el espectáculo. Lo que no sabemos es al lado de quién se situará.

Comentarios (2)add comment

Xi0 said:

0
duda
Después de leer este post me acabo de acordar que es Charlie quien hace recordar a Desmond en la otra ralidad/limbo/llámadlo X.. cuando tira el coche al mar con ellos dentro.... entonces, porque en el último capitulo Charlie no recuerda nada, hasta el punto de que Hurley tiene que dispararle un dardo tranquilizante, y recuerda "todo" cuando toca a Claire despues de dar a luz ??? aquí veo una laguna...
mayo 26, 2010

matias said:

0
...
Lei todos los post de este capitulo y este me parecio el mejor por lejos. felicitaciones-
abril 10, 2010

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busy
Última actualización el Jueves, 08 de Abril de 2010 10:06  

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