Nancy Michelle Aline Isabelle Ghislaine Widart es una profesora de idiomas del Sur de Bélgica que a mediados de los 90 recorrió 2.300kilómetros para vivir y trabajar en Sevilla. De paso, encontró el amor, una historia que dura ya quince años y fruto de la cual han nacido dos niños, Esther de tres y Lionel, de ocho.
"Lo único que conocía de Sevilla es que había albergado la Expo' 92, pero nada más -confiesa Nancy- pero con el tiempo descubrí que esta es una tierra llena de generosidad y sinceridad. Aquí, si te hacen un regalo te lo hacen de corazón. En Bélgica, por muy pequeño que sea un detalle tienes que decir 'merci' un montón de veces".
Nancy es licenciada en traducción, aunque asegura que hay muchas palabras que no se aprenden en la facultad, sino que se descubren "en el terreno".
"Precisamente por eso he metido mucho la pata, pero lo importante es aprender de los errores sin frustrarse. En cuanto a palabras raras, tengo todo un repertotio. Recuerdo la expresión "esnortá", que me la enseñó una alumna y me enseñó su significado, no entendía nada. La palabra "hija" cuando no existe parentesco también me llamó mucho la atención. La primera vez que la escuché fue cuando mi cuñada se la dijo a mi suegra; pensé que era el mundo al revés".
Lo mejor de los dos mundos
"Mi vida cotidiana, se centra en mi trabajo en un instituto de secundaria y en estra con mis hijos por las tardes. Una de mis aficiones es llevar un diario con ellos, me gusta escirbir, ¡de hecho el mío propio ya tiene treinta y cuatro tomos!
Nancy lleva casi tanto tiempo en Sevilla como el que ha vivido en Lieja. Confiesa que siente los dos mundos integrados en su personalidad. Sus hijos son sevillanos, pero también intenta que conozcan el idioma y la familia que tienen en Bélgica. "Viajamos mucho a mi tierra, de hecho mi hijo mayor es casi bilingüe. Lo que no sé es si viviré siempre aquí o regresaré a mi país, todo dependerá de las oportunidades que me brinde la vida. No hay que rechazar ninguna posibilidad".
En cuanto a los ratos de ocio, Nancy asegura que no le gusta para nada la "bulla". "Con los niños es difícil moverse por la Feria, por ejemplo, pero si voy sólo con amigos para comer y beber me lo paso muy bien. Lo de bailar, ya lo llevo peor. Al principio de estar en España di clases de sevillanas, pero con el tiempo se me fue olvidando y me entró la vergüenza. Eso es algo que también aprendí aquí, el sentido del ridículo. En Bélgica la gente va más a su bola".
Con respecto a la Semana Santa, asegura que "no la acabo de entender". Cuando voy, procuro que sea con alguien que entiende, porque ya me ha pasado en alguna ocasión que he llamado a las imágenes estatuas y a las bandas orquestas. Me cuesta comprender su profundidad, por eso necesito que alguien me explique su verdadero sentido, porque siempre tengo interés en aprender.
Casi sevillana... menos el estómago
Nancy es casi sevillana de los pies a la cabeza... bueno, menos su estómago. Mientras todo el mundo alaba la dieta mediterránea, ella echa de menos la comida belga."Mi punto débil es la comida, porque no me acostumbro a las lentejas ni los garbanzos. En Bélgica se come mucha carne y el pescado de aquí no me gusta mucho. Eso sí, me gustan las gambas y el jamón, a eso se acostumbra uno muy rápido".
"También me gusta que la gente de aquí se cuida mucho, se preocupan por el aspecto físico. En mi tierra,la gente no se preocupa por tener un michelín o dos, porque hace tanto frío que los tapan con jerseys -bromea-".
Como buena ex girl scout, Nancy disfruta paseando por las zonas verdes de Sevilla y cerca del Río, aunque también disfruta con la arquitectura sevillana. "Adoro los edificios del Centro y me encanta pasear por el barrio Santa Cruz. Lo que no entiendo bien de Sevilla es cómo la gente puede aparcar en doble fila, ponen los cuatro intermitentes y ¡ea!, se quedan tan tranquilos; creo que eso es una falta de civismo".
Al principio confundían Bélgica con Melilla
Una cosa que nunca entenderé es como al principio de vivir en Sevilla la gente confundía Bélgica con Melilla. A veces cuando hablaba con la gente tenía que decir que era belga de Bélgica, toda una redundancia. Ahora que Bruselas sale más en el telediario la gente está más enterada de donde está en el mapa y de que no sólo se habla belga, sino que hay tres idiomas oficiales. Eso es algo que también le enseño a mis alumnos. Además de francés les enseño cultura belga y recetas de cocina, ¡sobre todo gofres!.
Aunque Nancy es sevillana al 50 por ciento, confiesa que es una madre cien por cien sevillana. "En Bélgica de cría a los hijos de una manera más independiente, no se está tan encima de los hijos, no como aquí, que somos más sobreprotectoras, pero eso es algo que me gusta. Mi hijo de ocho años es cinturón naranja de karate y aquí me ves, aprendiendo expresiones de artes marciales para compartir su afición con él. Me encanta ayudar a mis hijos.




