
1. Puedes dejar algo en el plato. O pasar de los dulces. El caso es no tener un atracón de comida cada vez que juntas con la familia. Un consejo que dan los especialistas en nutrición es la de sustituir: parte del postre por fruta, el segundo por verdura... Y la máxima de "más pequeño es mejor": Usa un plato más pequeño y así comerás un poco menos.
2. Si has pasado del punto 1, ¡A ponerle solución! Tras las fiestas, recomiendan los expertos, hay que volver a la rutina, y eso incluye la comida. Seguir engullendo como si todos los días fueran 25 de diciembre no es sano -ni económico, la verdad-. Se impone hacer dieta. No para bajar peso sino para rebajar el trabajo de tu organismo. Porque después de dos semanas haciendo la digestión casi de continuo, un descanso se agradece. Verduras, fruta... Todo lo que ha faltado, por norma general, en el menú de las fiestas.
3. Bebe con moderación. Ya lo decía la DGT y lo hacía con razón. No solo porque al volante no hay que tomar ni una copa. Es porque los excesos de las fiestas también vienen por esta parte. El alcohol está presente en la mayoría de las celebraciones navideñas, pero hay que tener en cuenta que no deja de ser dañino si se abusa. Así, pasadas las fiestas lo ideal es dejar descansar el cuerpo también de los espirituosos. Compensar los excesos alcohólicos con mucha agua.
4. Ejercicio. Una forma primero de volver a la rutina y establecer hábitos y otra de encontrarse mejor es el deporte. El que sea. Practicado con frecuencia es muy beneficioso para la salud. Y no hay que ser gimnasta profesional para empezar. Si tu forma física no es la mejor al principio, los expertos recomiendan los paseos. Si estás más acostumbrado a mover el cuerpo, puedes intentar cualquier deporte unas tres veces por semana. Al principio cuesta, pero en poco tiempo habrás perdido lo que ganaste en las fiestas y estarás hasta de mejor humor.
5. Vuelta a la rutina. Vete acostumbrando y adaptando desde días antes. Así, si has tenido la suerte de tener vacaciones todas las navidades, puedes intentar ir adaptando tus horarios desde un par de días antes de la vuelta a la rutina. Así no será tan brusco para tu cuerpo y la reincorporación a la vida normal no será tan pesada.
6. Depresión postvacacional: Los médicos dicen que en realidad no se debe llamar depresión a la tristeza de volver al trabajo. Sería "banalizar" una grave enfermedad mental. Pero sí que es cierto que la vuelta ala rutina provoca pena, vacío... El mejor consejo es pensar en positivo: Tienes un trabajo al que volver y eso hoy en día es una fortuna.
7. Cirugía estética. O cómo matar moscas a cañonazos. Si no tienes paciencia para comer sano y hacer algo de ejercicio, siempre te queda pasar por el quirófano. Debería ser la última solución, pero ahí está por si quieres usarla. Y con la crisis, los precios han bajado. No son una ganga (una liposucción sigue siendo un producto de lujo), pero sí es algo más accesible. En todo caso, las autoridades recomiendan acudir siempre a centros autorizados y con médicos colegiados.
8. Ahorra y planifica. Probablemente le has hecho un agujero a la VISA de proporciones importantes. Ahora, toca apretarse el cinturón. Lo ideal es haber planificado estos gastos. Pero si eso no ha pasado, piensa en lo que tienes que pagar en los siguientes meses y en los ingresos. E intenta espaciar las compras más importantes para no ahogarte económicamente. La cuesta de enero se llama así por algo, pero planificando las cosas puede hacerse más llevadera.






