Médicos, enfermeros, taxistas, conductores de autobús... Muchos son los que se tomarán -si cualquier emergencia no se pone por medio- las uvas en el tajo.

Decía Mecano en una una canción que comernos las uvas es lo único que pone de acuerdo a todos los españoles. Pues ni eso. No todos se las toman. Ni a su hora, ni en familia ni en sus casas. Hay cientos de sevillanos que pasarán al 2011 trabajando. Y que, en el mejor de los casos, podrán hacer un descanso en medio de su jornada, alrededor de las 12 de la noche y brindar por el nuevo año.
"A no ser que tengas algo muy importante o urgente, se suele parar diez minutos", explica María, una enfermera que ahora ejerce en la sanidad privada pero que ha trabajado otras navidades en hospitales sevillanos. "La gente se junta e intenta celebrarlo, aunque sea estando pendiente de todo lo que hay alrededor". María vive la misma situación que los médicos. Decenas de ellos estarán en los tres hospitales sevillanos el 31 de diciembre. Y las uvas, si pueden, las tomarán en un descanso de diez minutos.
Explican desde el Hospital Virgen Macarena que a esa hora, no hay cirugías programadas. Así que por lo menos no pillará a nadie operando. Ni siendo operado. "A no ser que se trate de una urgencia. En ese caso da igual que sea fiesta, se opera", aclaran fuentes del complejo hospitalario a abcdesevilla.es.
Policías y bomberos
Además de los servicios sanitarios, la noche de fin de año estarán de guardia policías y bomberos. Los efectivos de seguridad tendrán también poco tiempo para las uvas. Si todo está tranquilo, como los hospitales, diez minutos de uvas y brindis. Si no, al tajo.
"Salvo los que están en un accidente, en un servicio o algo así, a los demás ns permiten ir a la central, en la Cartuja, y tomarnos allí las uvas", cuenta un polcía local sevillano. "Casi todos los años hemos sido unos 30 en esa noche. Sumando la gente que está en las oficinas, los afectados por tener que trabajar esa noche son unos 50".
Los bomberos sí hacen celebración "más familiar". El día de antes ponen dinero y compran lo necesario para la cena de fin de año. "Si no hay salidas se monta una comida y nos tomamos las uvas", cuenta un miembro del cuerpo de bomberos a abcdesevilla.es. Cada año "solemos ser unos 75 u 80 personas las que nos toca 'pringar' esa noche".
Transportes, también en el trabajo
Los taxistas, que llevarán a más de uno a su fiesta de año nuevo y los conductores de autobús, estarán también alerta esa noche. Las uvas, en el caso de este gremio, es difícil tomarlas, puesto que tienen que estar dentro del vehículo. Aunque siempre es posible parar un momento y llamar a casa. Similar es el caso de los bomberos. "Unos 20 conductores están a las 12 de la noche de servicio. A eso hay que sumar un supervisor y un controlador", cuentan desde la empresa de autobuses municipal, Tussam. "Coinciden todos a la hora de las uvas en el Prado, y allí paran un momento. A no ser que haya alguien que quiera que le lleven con urgencia". Pero eso no suele pasar, reconocen desde la compañía.
Enfermeras, médicos, policías, bomberos, taxistas, conductores de autobús. Hasta los más que recordados controladores aéreos estarán trabajando cuando suenen las 12 campanadas. Muchas manos y ojos atentos para que los demás puedan celebrar la llegada de 2011 en paz.






