Todos los consulados y embajadas galas, al igual que todos los franceses dispersos por el mundo, han celebrado con el patriotismo que caracteriza a nuestros vecinos del Norte, el 14 de Julio, día nacional de Francia. Fecha en la que se sigue entonando una Marsellesa que enjuga lágrimas de emoción que desafían el paso del tiempo. El punto de partida de esta señalada fecha no fue desde luego festivo, ya que aquella Toma de la Bastilla de 1789 no se hizo sin antes pasar por las armas a todo soldado que se ponía por delante de aquel grupo que luchaba por la libertad con aires de Pueblo y auspiciado por una burguesía descontenta con un insultante Absolutismo. Hoy en día no se tienen en cuenta a los miles de aristócratas que fueron decapitados, ni de aquellos «Años del Terror», que acabaron incluso con la cabeza del propio Luis XVI y de la Reina María Antonieta, que dio lugar a ríos de tinta y de leyenda.
Hoy el 14 de Julio en cambio es el Día de Francia y de su abanderada libertad. Día de orgullo patrio. Con motivo de la efémeride el Consulado General de Francia organizó un agradable cóctel en el Gran Casino del Aljarafe, en el que se dio cita una buena parte del cuerpo consular de la ciudad, además de representantes de instituciones y parte de la sociedad sevillana. Un evento con el que, aprovechando la sequía de eventos en la ciudad, pongo un punto y aparte a este parte social que les brindo periódicamente para volvernos a ver tras un receso vacacional, no sé si merecido pero sí esperado por este escriba. Por lo que, pese a lo que pueda parecer, no es ésta una despedida a la francesa aunque sea por la Patria de la Revolución por la que le salude hoy para un hasta luego.