Honores entre torres
12/07/2012
Siempre hay una primera vez para todo en la vida y han pasado veintiocho años y diez meses para que un servidor conozca por vez primera las entrañas de la Torre del Oro. Con la de veces que nos hemos encontrado de cara y de perfil ella y yo... Fui invitado por mi amigo y presidente de la Cámara de Mareantes de Sevilla, Pepe Conde, con motivo de la despedida del comandante naval de Sevilla, José Manuel Verdugo, al que se le rendía homenaje. El acto estaba organizado, tanto por esta institución de marinos como por la milenaria Orden de San Andrés de Jerusalén, dedicada a apoyar con los donativos de sus caballeros y damas a las misiones salesianas en el Tercer Mundo. El comandante no recibió la típica y tópica placa, sino una cerámica de Triana maravillosamente pintada por Esperanza Gamero y es que el día iba de Esperanzas. Allí me encontré con el recién elegido hermano mayor de la Esperanza de Triana o de los marineros, Alfonso de Julios. Con él va Pepe Conde de consiliario y a lo mejor es por ello por lo que la mayoría de los invitados eligieron la vista del río y de Triana a la del Cristina para recibir a porta gayola al recital de canapés que se nos echó encima. Hablando de vistas, cada ángulo desde este mirador adelantado de Sevilla es una estampa de marco. ¡Qué maravilla! Bueno, la de la Torre Pelli desde la Torre del Oro no es la estampa más romántica pero ese es otro tema. Tras el sencillo acto tuvo lugar un agradable cóctel en el que incluso pasamos frío. Menos mal que no faltó el buen vino y la mejor compañía. El genuino Paco Pera, caballero de un tropel de órdenes y también de San Andrés, se trajo puesto su sentido del humor de casa para disfrute de los asistentes. Una noche para el recuerdo...