Segunda primavera con cóctel de Filipinas
31/08/2010
Ya estoy de vuelta en Sevilla. Una vez oí que unos estudios médicos concluían con que un mes de vacaciones no es suficiente para desconectar totalmente de un duro curso laboral. Pues por un lado, qué decir, teniendo en cuenta que a nadie le amarga la vida en rosa y el «vivalapepa»... Pero, por otro lado, ya tenía yo ganas de volver a mi rutina, a mi casa, a mi dormitorio, a mi sofá y a un «mi» etceterado considerable. Ahora, estará conmigo, llegan esos días en los que los frigoríficos cantan el «réquiem», las lavadoras el «sálvame» pero sin Jorge Javier Vázquez y la báscula clama un «yes, we can» que da miedo... Septiembre se convierte con todos estos handicaps en una segunda primavera, pero con buzones asfixiados de cartas obsoletas.
En sociedad, todos traen ya la listita preparada con su itinerario estival para contar a golpe de café con hielo, tan puntual como la lista de los libros con olor a nuevo.
Tras esta parrafada, voy a lo que voy. Aterricé en Sevilla, de la mano de mi amigo el cónsul de Filipinas, José Ignacio Bidón.
En su magnífico despacho de abogados de la avenida de la Palmera, sede a la sazón del Consulado General de Filipinas, tenía lugar un agradable cóctel en honor de los integrantes del III Curso Avanzado en Derecho del Trabajo para postgraduados sudamericanos que se desarrollará durante el mes de septiembre. Al frente del cual y como director se encuentra el catedrático de Derecho del Trabajo y Seguridad Social Antonio Ojeda y, como subdirector, el catedrático de Derecho del Trabajo de Huelva Juan Gorelli. En el curso participan treinta y dos licenciados y doctores. La mayoría pertenecientes a la Adjudicatura y Fiscalía de distintos tribunales iberoamericanos, concretamente de Venezuela, Perú, Colombia, Méjico, Brasil y Panamá.