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EL año que hoy muere ha estado marcado por la letra M
Su nombre, Marta, ha llenado las páginas más terribles del calendario desde aquel maldito 24 de enero en el que desapareció. Su eme de martirio nos deja en la más absoluta oscuridad los recuerdos de todo un año. La eme feliz llegó con el Metro, con un retraso de 30 años y un sobrecoste de 200 millones de euros, sin que aún se hayan despejado las dudas sobre su red futura.
Por seguir con lo mejor, la nueva esclusa del Puerto dicen que nos abrió a la eme del próspero mar, como Palmas Altas nos permite acceder a la eme de la modernidad. Pero otras emes marcaron el año desde el escándalo. Mercasevilla fue referente de la corrupción política que tuvo como antecedentes los casos de las facturas falsas del distrito eme de Macarena —sentenciado y recurrido— y Unidad.
Si Castaño se escribiera con eme, con Marín y Mellet tendríamos los vértices de un triángulo de asesores para enmarcar la eme mayúscula de Monteseirín. 2009 le ha marcado, o le ha dejado marcado para siempre con la equis de su décimo aniversario en la Alcaldía. Marcado por el lastre de una gestión condicionada a las andanzas de su radical socio de gobierno, con un Ayuntamiento en difícil coyuntura económica y una ristra de proyectos mal ejecutados o inconclusos que tienen su icono simbólico en la eme del Metropol Parasol, vulgo «las setas».
Miches, mariscadas, maletines, monumentos a ras de cielo, memoria histérica, memoria censurada, modelo de ciudad innacesible, manifestaciones... sumen cuantas emes quieran a la eme municipal de un año horrible. Se va, definitivamente, el año de la crisis. Y el Betis en Segunda... No sería objetivo si no les dijera que, si por algo este año ha sido el de la eme, —y perdonen la palabra— es porque fue un año de mierda.
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