| La práctica colegial. Nuevo escenario | |||
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Con la puesta en marcha de la Ley Ómnibus se pretende impulsar la creación de empresas, la competencia y la internacionalización de las pymes españolas en el sector servicios, de donde procede la mayor parte del PIB y del empleo en España. Aliviando los costes de inicio de actividad y las cargas administrativas a la pequeña y mediana empresa y a los autónomos, el Ministerio de Economía y Hacienda preveía la creación de entre 150.000 y 200.000 empleos y un incremento adicional del PIB alrededor del 1,2%. Esta medida y otras aprobadas por el Consejo de Ministros en junio de 2009 iban dirigidas a la adaptación a la Directiva Europea de Servicios. Estas iniciativas han influido en la actividad de los colegios profesionales en varios frentes, como la eliminación de restricciones a la publicidad de los servicios profesionales, así como del ejercicio conjunto de dos o más profesiones.
Asimismo, se han suprimido trámites habituales como la obligación de comunicar el ejercicio fuera del territorio del colegio de inscripción y la función de los colegios de fijar baremos orientativos de honorarios u otra recomendación sobre precios. La solicitud de visado colegial de los trabajos profesionales, por su parte, se ha hecho voluntaria (salvo que se exija en Real Decreto) y la cuota de inscripción o colegiación no puede superar en ningún caso los costes asociados a la tramitación de la inscripción. Con ello se pretendía aliviar de costes a los profesionales y a los consumidores. Además, se ha establecido la obligación de que los colegios cuenten con un servicio de atención a los usuarios y a los colegiados, con arreglo de que resuelvan sus quejas o las tramiten. Otras medidas que han regulado el sector colegial son la disposición de los medios necesarios para que los solicitantes puedan gestionar su colegiación por vía telemática y el refuerzo de la transparencia en el funcionamiento de los colegios, previendo que publiquen una memoria anual sobre su gestión económica y su actuación disciplinaria. Con todo ello el Ejecutivo ha liberalizado en 2010 el sector servicios en España. Polémica por el visado Los ingenieros y arquitectos han sido dos de los más afectados por esta medida, mientras que otros como los aparejadores se han visto en la necesidad de reinventarse hacia un colegio de servicios para seguir contribuyendo a la mejora profesional de sus afiliados. De más de ochenta categorías que requerían de visado se ha pasado a nueve, que se ciñen a dos ámbitos, la edificación y la minería y explosivos, por tratarse de trabajos profesionales cuya realización afecta de forma directa a la seguridad e integridad física de las personas. En el resto de trabajos profesionales se ha estimado que no coincidían los principios de necesidad y proporcionalidad, como establece la Ley de Colegios Profesionales, y que por tanto debía primar la libertad de elección del cliente y no exigir el visado obligatorio, sino voluntario. En teoría, esto no significa la eliminación del visado, ya que los clientes siempre podrán solicitarlo, sabiendo con certeza qué garantiza y a qué precio para elegir libremente. Pero en la práctica los colegios se han visto muy afectados. De aquí surgirán con toda probabilidad nuevos conceptos de la colegiación que habrán de configurar su utilidad para la sociedad y los profesionales
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Los colegios profesionales asisten a una etapa de reflexión y de reinvención de sus principios ante la puesta en marcha definitiva del Plan de Bolonia en las universidades españolas y, sobre todo, la adaptación a la Directiva Europea de Servicios. La total convergencia con el marco europeo ha modificado las reglas del juego y hay que saber adaptarse a ellas