En este establecimiento, que acaba de cumplir dos años, todo gira en torno al mar. Desde la decoración hasta la comida. De hecho, la carta de tapas simula una vieja botella, y los salones tienen aspecto de finos camarotes.
La especialidad de la casa se basa en el marisco y en el pescado. La comida es tradicional y andaluza, pero de autor, que no está reñido, y se puede disfrutar tanto en la barra, en tapas y medias raciones, al fresco en la terraza o en uno de los tres salones interiores.









