La taberna por antonomasia.Sin lugar a dudas la Viña del Señor es en sí misma el ejemplo claro de una taberna sevillana. Nada de florituras, ni de tapas elaboradas, sino un templo para el paladar cervecero y san se acabó, amén de sus caracoles o su melva. Hay dos razones para que esto sea así, la primera, sus clientes, que entendemos que la Viña es perfecta tal y como está. La segunda, Manuel, que regenta la Viña desde que se trasladó al que ahora es su sitio, al igual que hizo su padre unas casas más atrás.
Infinitamente recomendable.