Qué decir del Eslava que no se haya dicho ya, pues decir que mi amigo Sixto Tovar tiene un restaurante pegadito al bar que es fantástico, no hace falta irse a ningún otro lado a comer pescado fresco, platos andaluces, cocina elaborada pero siempre basada en la calidad de sus ingredientes (los productos son de su huerta) y además una excelente carta de vinos sin precios abusivos. Las navidades pasadas hicimos una comida con mi profesores de la Universidad Laboral de Sevilla (hoy Pablo de Olavide) y cada vez que me encuentro con uno me recuerda lo bien que lo pasamos.
Pero hay una cosa que destaca sobre todas, es su personal: son atentos, educados, limpios, son un encanto. Desde el mismo Sixto que acude a las mesas para preocuparse de "¿cómo va todo Fernando Huelva?", hasta Anita que se preocupa que no me echen mahonesa en mis tapas, Gutiérrez, Javier (excelente relevo del gran Joaquín), Pepe, Paco en la cocina y todos los demás sin excepción.
No podéis pasar por Sevilla sin hacer una visita al Eslava (junto a la plaza de San Lorenzo, donde está el Gran Poder).