La alameda se ha convertido en centro de afluencia de jovenes gracias a la peatonalización. Gracias a ello han aflorado como hongos negocios de restauración de muy distinto pelaje con ausencia de profesionalidad en muchos casos.
La azotea, sin estar en la alameda, creo que marca el camino a seguir de muchos de los negocios allí instalados: los sabores son una gozada, la presentación excelente, el trato exquisito y muy familiar, el buen rollo del equipo que lleva el negocio se masca en el ambiente y se transmite al cliente, sin que por ello dejen de ser correctos y se pasen en la familiaridad. Problemas: la bulla que formamos los clientes. me ha dicho Juan que ya está buscando soluciones. Otro problema: el espacio. como siga con el exito que está teniendo vamos a tener que llamar con una semana de antelación para poder comer en la azotea.
Le deseo a todo el equipo de la azotea que disfruten del exito y lo administren bien.