Conozco este bar desde hace lustros, y es de los que se puede decir que no hay una sola tapa que no esté buena de verdad, el servicio magnifico, y si tienes la suerte de que no esté muy lleno y los camareros esten relajados te puede dar algo con la risa que provocan los comentarios de estos, pues siempre hay algún parroquiano que les tira de la lengua para empezar con la "guasa" al mas puro estilo sevillano. Creo que es del selecto grupo de bares que tiene la mejor relación calidad-precio de Sevilla