“Torres ha montado una taberna de vinos y tapas de autor y está dando rienda suelta a su imaginación, siempre con guiños a la cocina tradicional”
A veces, con los nuevos cocineros ocurre como con aquellos curas de antes del Concilio: que ofician de espaldas a la feligresÃa. Luego pasa lo que con algún iluminado de la nueva cocina con más egocentrismo que talento, que se sorprende de que sea el público quien le muestre donde el culo gana su casto nombre.
No es el caso de Dani Torres. Formado en la escuela de Lezama (la del Cura, no la cantera del Atlético de Bilbao), éste “alabardero” de aspecto hippy-pijo ha pasado, a pesar de su juventud, por numerosos restaurantes del norte de España, de Francia y de Italia. Casi todos con las cacareadas estrellas Michelin…
Harto de coles y michelines y sin ningún proyecto que le sedujera, Torres ha optado por montar una taberna de vinos y tapas de autor en la Huerta de la Salud. Allà está dando rienda suelta a su imaginación, siempre con guiños a la cocina tradicional.
Admito que recelo de las moderneces. Vamos, que ante la vanguardia me pongo en guardia o dicho de otro modo que me aculo en tablas y manseo sin un pase por ningún pitón. Pero en Zurrutraque la sensación fue diferente. Una ensaladilla de atún y gambas me hace de cabo gastador en un desfile de tapas donde predomina siempre lo bueno. Y a veces lo sorprendente, como en la tapa estrella de su carta: los huevos friky: crema parmentier de patata al sifón, con huevo, chorizo, jamón y servida en…copa de coctel. Después de esto y de la mano de un Protocolo 2008, me atrevo con todo. Un bacalao con puré de manzana y morcilla a la plancha me entusiasmó. No puedo decir lo mismo de la caldereta de arroz, chocos y gambas, sabrosa en el fondo pero con un arroz falto de guiso.
Tienen la oferta escrita en la pared con tiza sobre pizarras que cambian a menudo….A menudo, a merluza en salsa verde y almejas, montadito de gambas con piperada y emmental, salmón con tártara y verduras… En los vinos lo han conseguido. Una carta corta pero muy trabajada, no como aquellas interminables dónde acaba uno dando “cambayás” sin haber decidido que llevarse al paladar. Priorato, Ribera, Rioja, Castilla, Albariño o Rueda por copas o por botellas, bien de precio. Como todo lo demás. La recomendación del cronista pasa por el Atún con cuscús especias y miel y una copa de Sierra Cantabria, mismo...
Y de postre el helado de galleta marÃa y bizcocho de chocolate.
El público es mayoritariamente joven. Gente guapa que busca algo más que comida basura y que se deleita bebiendo para los sentidos ,dispuesta a soportar las incomodidades de un local pequeño, a veces muy lleno y por lo tanto deficientemente atendido.
Para disfrutar de la cocina en “modo vibración” de Dani Torres, mejor de noche y entre semana. Pero sobre todo, vengan predispuestos para la aventura y la diversión.










