Escuchaba hace poco este cronista a un atribulado tabernero decir que, para atraer clientela, había instalado en su bar el “carril wi-fi”. De esta forma los clientes podrían conectarse al internet o a la twitter de gañote y harían más gasto. Pues así está la cosa, toca reinventar o reciclar conceptos para sobrevivir entre tanto recorte de Rajoy, Merkel, Griñán y todas sus castas…
Puerta Caleta nació en 1999 y tuvo un gran éxito en su día beneficiado tanto por el fácil aparcamiento como por su oferta, diferente a la habitual de entonces. En medio de “laquestácayendo” sus fundadores, Luis Millán y Rodrigo Charlo, han decidido darle un cambio y de aquel local originario solo ha quedado su fachada de gaditana piedra ostionera. De la mano del dinámico Eloy Cañadas y de su parte contraria Inma Millán, han redecorado el local dándole un aire absolutamente desenfadado: latas recicladas como lámparas, mesas altas forradas de tebeos y las inevitables fotos de África hechas por Charlo en su permanente vocación subsahariana. Después de un descaste de camareros (alguno no tenía un pase) han apostado por gente joven, inexperta pero de amable voluntad. En los peroles han puesto al francés Laurent Thomas con una gran trayectoria en el mundo de la restauración.
En esta tesitura, junto a la mítica hamburguesa de novillo que tanta fama les ha dado, han incorporado tapas como la muy recomendable castañeta de cerdo con arroz salvaje. Lo dice uno que frecuenta El Portichuelo de Alosno en pos de esta sabrosa glándula porcina.
Otra apuesta valiente es por el vino de copeo donde el cliente que quiera inyectarse liquidez de la buena puede elegir, por el sistema de “tinto, tinto, gorgorito”, entre excelencias como Prado Rey, Izadi, Pinturas, Carramimbre, Azpilicueta o el benedicto Finca Resalso de bodegas Emilio Moro, que no tiene nada que ver con el más grande cantautor que haya dado este país… Por ponerles una pega, deberían evitar con una simple puerta que desde la barra se vea el triste espectáculo de la zona de fregaderos de la cocina.
Puerta Caleta también es un restaurante de 5 tenedores…en el mismo plato, vamos lo que viene llamándose carta para compartir: Huevos estrellados con jamón, Revuelto de langostinos, bacalao y eneldo, timbal de verduras a la plancha con queso… o tapas como el camembert frito, las croquetas de carrillada, o la presa con salsa de vodka caramelo o mostaza verde y su ensaladilla de gambas, de patata poco hecha. Todas ellas por debajo de los 3 euros. Y buen grifo de Cruzcampo y mejores copazos aliñados con todos sus avíos.
Otro detalle curioso es su ranking de tapas más vendidas de la semana.
Terminemos con el del verso de Villalón: - Echa vino, montañés, que lo paga Luis de Guindos, el que a los ricos socorre y a los pobres avasalla… ¿o no era así?










