«Una cocina de tapas original y sin las concesiones turÃsticas que han contaminado tanto los mostradores del centro histórico de nuestra ciudad»
Sevilla ha crecido tanto hacia las afueras, gastronómicamente hablando, que a veces nos olvidamos del centro. Por eso es bueno volver de vez en cuando a sus estrechas calles y reencontrarnos con nuestra historia en forma de tapas.
Situado en el número seis de la calle Alhóndiga, junto a la Iglesia de Santa Catalina, frente al ábside mudéjar de lo que fue en tiempos antigua mezquita, éste ya clásico bar ofrece sabores tradicionales y otros mediterráneos.. En los últimos 20 años ha cambiado de nombre sucesivamente, de Las Lágrimas a El Cucharro y ahora rinde recuerdo a la veleta que da nombre a nuestra torre más universal. Con una impagable situación, es un sitio privilegiado para, catavino en mano, tomarle el pulso a la olvidada Sevilla interior. Cierran los lunes y su variopinta clientela va desde el más añejo «capillita» hasta el no menos rancio «moderno» de coleta y pañuelo palestino, pasando por los «guiris» de rigor. La Giganta nos permite disfrutar de una cocina de tapas original y sin las concesiones turÃsticas que han contaminado tanto los mostradores del centro histórico de nuestra ciudad.
Decorado con arpilleras a media pared y buenas fotos de la Giralda, con un aire moderno y algo descuidado, a medio camino entre el bar tradicional y el de cocina moderna, nos ofrece una variadÃsima carta de platos y tapas acompañada de una no menos trabajada selección de vinos disponibles por copas. Ofrecen tintos «de la quincena» que rotan continuamente al igual que su carta de tapas que renuevan a diario. Buen servicio, agradable y rápido, pero algo inexperto: imperdonable traer el vino ya servido a las mesas y no hacerlo delante del cliente.
Pastel de CalabacÃn, Atún a la Portuguesa o Brandada de Bacalao son algunas de sus tapas estrella, todas bien presentadas aunque algunas demasiado abundantes. Parte de lo que ofrece la cocina tiene un aire «mudéjar» a juego con el entorno, como el Pollo a la Moruna con salsa dulce de pasas, el Cous Cous, la Ternera a la Miel y Frutos Secos… y los inevitables panes nuestros de cada dÃa que «dánosle hoy» gratinados, con salmorejo, bacalao con berenjenas, crema de albahaca, a la salsa de pimientos rojos… Esto del gratÃn lo dominan a la perfección, doy fe de ello recomendando un Queso de Cabra gratinado con Chutny de verduras confitadas, acompañado de un Carmelo Rodero (Ribera de Duero de cosecha) realmente bueno.
Pocas veces tienen guiso del dÃa pero cuando lo hacen para ellos mismos, a veces lo ofrecen por tapas y bien vale la pena. Por supuesto siempre se encuentran en su oferta tapas clásicas entre las que les recomiendo unas Habitas con Choco logradÃsimas o una Pringá, algo morcillera, que con una Manzanilla y en buena compañÃa serán la excusa perfecta para reencontrarse con el placer de tapear en las entrañas de Sevilla.











