A veces sucede que, casi por casualidad, das con un sitio nuevo e interesante y estás deseando correr en busca de tus amigos para contarles la experiencia, llevarlos allà y compartirlo. Es la vanidad del descubridor (aunque desde ayer sorprender a alguien va a ser más difÃcil porque se acaba de lanzar la nueva web De tapas de ABC de Sevilla que, no es porque yo tenga algo que ver, pero va a complicar bastante el papel de los “descubridores”).
Esa sensación, decÃa, de descubridor, es la que he tenido al conocer La Azotea de Jeanine Merrill y Juan Antonio Gómez. Han apostado por una calle difÃcil para este tipo de negocios y han levantado un bonito local con una carta de tapas de autor interesantÃsima.
Pequeño y moderno pero a la vez acogedor, tiene una barra de piedra blanca que resalta la presentación de sus platos obra de un jovencÃsimo chef autodidacta: Jesús Rosendo, sobrino de Vicente “El Traga” nada menos. Quédense con su nombre.
Una Cruzcampo muy frÃa con una ensaladilla de ahumados, recreación personal del clásico, a la que incorporan, además del salazón, un original toque de cebolleta y alcaparra: ideal para refrescarse y hacerse con sitio en la barra. De su carta de vinos me quedo con un fresco verdejo de Rueda: Rey Santo, para tomar con sus saquitos de brick con queso puerro y langostino, o una ligera pero sabrosa carrillera de merluza. Disfruten de las presentaciones discretas sin restar protagonismo al plato. Brotes de soja, tallos, reducciones, emulsiones… Con otra copita de Rey Santo me aplico en una pequeña “colleja” para el paladar como son sus cigalas con pisto y jamón, (el maestro Garmendia le dirÃa al sobrino del Traga: “asà está buena hasta una m…”)
Cambiemos a los tintos donde flojean en los Riberas pero ofrecen por copas Predicador 2005. Vinazo.
Un rioja redondo que se deja beber con facilidad -demasiada para sus cinco euros- y que paseamos por la boca junto al revuelto de la casa: perfecta sinfonÃa clásica de huevos, jamón, cebolla, pimiento y patata. La tapa de ventresca de atún a la soja, va de cine con el caldo de BenjamÃn Romeo.
Janine, ángel forastero que vende trocitos de cielo, nos sugiere lasaña de espinacas melva y queso curado: Placer. La fantástica morcilla a la plancha con cebolla caramelizada o su imprescindible pulpo, son algunas de las virguerÃas que nos dan en una carta que cambian a diario. Los postres, de Flor de la Pasión (el obrador de Luis Segarra que merece un ratito aparte), son aquà soberbiamente emplatados con una sopa de chocolate blanco a la albahaca, crocante o alguna fruta del tiempo, consiguiendo mejorar asà tentaciones como la Namelaka , la Gianduja o el aroma de Sevilla, (no quieran saber que son: están de vicio y basta). Su orujo gallego casero de café es perfecto para estos menesteres.













