Hasta hace no tantos años, El Rinconcillo era uno de los bares más representativos de la que se llamaba clientela «4P»: Periodistas, Putas, PolicÃas y Poetas, profesionales todos que tenÃan dos cosas en común: las tardÃas horas a las que trabajaban y el trabajo que les costaba retirarse a dormir -habitualmente con cantidades considerables de alcohol en vena-.
Hoy dÃa las «4 Pes» hace referencia a un concepto de márketing, que define los puntos básicos que ha de tener el estudio de cualquier producto de gran consumo: Publicidad, Promoción, Precio y Posicionamiento. Pues bien, si tenemos en cuenta el número de portales extranjeros que recogen entre sus sugerencia «El Rinconcillo» en Sevilla, hay que concluir que en esto también han sacado matrÃcula de honor y se han adaptado a los tiempos modernos.
Y es que cuando uno se adentra calle Laraña arriba y llega a la zona de Santa Catalina, muy cerquita de esta Iglesia, y entra en El Rinconcillo, se tiene la sensación de que el tiempo se detuvo allá por 1670... y desde entonces, todo sigue igual.
De originalÃsima decoración, las vasijas de cerámica, la loza de Tarifa y el azulejo conmemorativo del tercer centenario de su fundación se entremezclan con una ingente colección de vinos, soleras, licores y ginebras que recuerdan al visitante que se trataba de «Ultramarinos-Restaurant con gran surtido en géneros coloniales del Reino y Extranjeros... Quesos, mantecas, Chocolate y especialidad en chacinas...».
Pero... ¡vamos al lÃo!
Para empezar probaremos un surtido de tapas caserÃsimas: el arroz –de los de chorizo y carne-, espinacas con garbanzos de patente registrada y reconocidas en el mundo entero y un maravilloso bacalao con tomate. No está mal para abrir boca.
En el apartado de carnes es recomendable una carrillada de cerdo ibérica en salsa de ensueño, un menudo casero sabrosÃsimo y una relación de presa, solomillo y entrecotte de ternera que no se quedan atrás.
TÃpicos de la casa son el PavÃa de Bacalao –el otro plato estrella -, croquetas caseras y langostinos rebosados al igual que la colección de tortillas de la casa que pasan desde la de jamón serrano, espárragos trigueros, queso manchego, chorizo o bonito en aceite... ¡casi ná¡
Foro todo el año de buenas tertulias cofrades, tiene este establecimiento el prurito de ser la Madre y Maestra de las casas del tapeo sevillano, que aún recuerdan cómo nuestro querido Carlos nos ponÃa los coroneles de la casa (vaso con valdepeñas hasta arriba).
Carlos, que sigue la lÃnea de su abuelo D. AgustÃn de Rueda RodrÃguez, hoy regenta esta institución, sabiendo que lo suyo tiene más de Conservador que de Restaurador...











