«FrÃen para “matarse” cualquier cosa, no solo el “pescao”, si no todo aquello susceptible de pasar por aceite hirviendo»
Catorce años lleva Manuel Boza “el Cateto”, como gusta que le llamen, dando bien de comer cerquita del mercado del Barranco -la antigua lonja de Sevilla- y de la Plaza de Armas - lugar natural de llegada desde Huelva-. Y su hijo va y viene a Isla Cristina a diario trayendo “gloria bendita” para los mejores restaurantes de la ciudad y dejándole de paso al padre –nuestro cateto de oro en cuestión- pescados y mariscos frescos.
El Manijero está decorado en tonos albero y siena para dejar bien clara su vocación torera; de hecho es punto de reunión del mundillo que hierve estos dÃas en torno al coso maestrante. Cierra los domingos pero, desde ya, mantiene un maratoniano ciclo de más de treinta dÃas ininterrumpidos sin descanso, recibiendo gente de los toros, de la feria o rocieros que se van o que se vienen. El local tiene bien diferenciado la barra del bar del restaurante, lo cual es de agradecer y es en ese mostrador donde hay que pararse nada más llegar, templarse con una Cruzcampo helada y degustar las delicias de una cocina muy poco conocida. Aliño de huevas frescas (fresquÃsimas), una ración de gambas “del puñao”, de las de 12 euros, que para las otras, las de 42 euros, no corren buenos tiempos… o unas papas aliñás sirven para meterse en “faena”.
Arte de freÃr
Manijero atesora un secreto que yo espero no salga de aquÃ: frÃen para “matarse” cualquier cosa, no solo el “pescao”, si no todo aquello susceptible de pasar por aceite hirviendo: buñuelos, pollo, pavÃas, croquetas… realmente bien frito: seco, crujiente, sin rastro de aceite… “Alucinantes” sus acedÃas, pijotones, boquerones o su bacalao, pero también sus lagrimitas o su pollo frito. Con sus croquetas de prueba de matanza o sus pavÃas de bacalao, el recién llegado advertirá que ha acertado con el sitio para una gran velada de tapeo sevillano. La plancha la trabajan a la perfección y si no que les pongan una tapita de hÃgado, o de solomillo al whisky…
Para remotar
Ahora bien, si ven en la vitrina un lomo de atún rojo, ni lo duden, pidan un filete solamente sellado por fuera en la plancha… para “matarse” otra vez: todo un prodigio de sabor y frescura. Aquello pide reuniones de amigos valientes en el comer porque tienen algunos manjares difÃciles de encontrar como los solomillitos de cordero hechos a la plancha y servidos con sus ajitos fritos y crujientes: para “rematarse” del todo. También les recomiendo que se pidan media ración de riñones plancha servidos de la misma manera.
El tercer secreto de su cocina, aparte de sus buenos materiales y de cómo frÃen, está dentro y tiene nombre de mujer morena: Rosi. Con estos mimbres a Manolo Boza le ha quedado un bar redondo.
Este “Cate(to)drático” nos ha salido listÃsimo. Compruébenlo ustedes y me darán la razón.







