El bar Catalina, junto a sus locales hermanos, Carmela y Ay Maricru, es una apuesta que hace May Amián por una concepción personal de la restauración, ligera y desenfadada, aunque siempre profesional. Tanto el servicio, como el personal, e incluso los mismos platos comparten esa idea, y es que las cosas buenas también pueden ser divertidas. Su carta es de temporada y cambia un par de veces al año.









