«Aquà la tapa es sólo el pretexto para degustar, perfectamente presentados, vinos de todas las variedades y denominaciones»
A pesar de todo, la primavera se empeña en volver a Sevilla. Se presiente estos dÃas en cualquier calle o plaza donde solee el mediodÃa. Como en la Plaza de San Francisco. AllÃ, Juan Carlos GarcÃa Colón tiene abierto desde hace menos del año una elegante abacerÃa donde en tiempos los Galiano regentaban el bar “El Tubo”, famoso por sus gambones a la plancha que daban un aroma especial a la trasera del Ayuntamiento.
Puracepa, tiene una decoración moderna, como de “Ikea” -para entendernos- , funcional pero acogedora y agradable. Tonos blancos, grises y negros, estanterÃas altas y acristaladas rebosantes de latas y botellas. Cientos de botellas de vino, el verdadero protagonista de este lugar. Aquà la tapa en sà misma es sólo el pretexto para degustar, perfectamente presentados, gran cantidad de vinos de todas las variedades y denominaciones. Sin embargo, el hecho de que el “yantar” sea algo secundario y no tenga cocina, no implica que su carta de tapas no sea de nivel y con unas presentaciones muy elaboradas. Espléndida la calidad y el esmero en los detalles, desde la cristalerÃa y la vajilla hasta las servilletas de papel.
Tintos y guisos
Debuté con un tinto realmente rico: Finca Antigua, un Petit Verdot D.O. La Mancha, que eché a pelear con una tapa de fabada casera de buenas hechuras. Tienen guisos elaborados para el fin de semana que calientan y sirven en barra como sus garbanzos con bacalao, mejorables pero, insisto, que al revés de muchos bares aquà se viene a beber y bien. Otros detalles de buen gusto: siempre pan, rebanadas ligeramente tostadas para acompañar, bajoplatos en cada tapa y las copas grandes y finas, perfectas para la cata.
Ya entonado me atrevà con una brocheta de bacalao y tapenade, deliciosa y muy conseguida la crema de aceitunas negras, aceite y anchoas, o sea el tapenade de marras. Juan Carlos me recomendó un Marqués de Velilla, tinto del Duero que pasó sin destacar. Decidà darme una “vueltecita” por La Rioja y lo hice con un Viña Izadi crianza realmente “redondo”, al que acompañé de un excelente jamón de Cortegana y un surtido de quesos manchegos entre los que no faltaban el de cabra con miel de caña ni los curados, rociados de Oleoestepa virgen extra, aceite afrutado que obligaba a rebañar. Eso es lo malo de las cosas tan buenas, que se pierde la compostura…
«LaterÃo»
Su carta de raciones, todas “laterÃo” fino, es demasiado prolija para contarla aquÃ, pero les recomendaré algo, rematen la faena con un micuit de pato para untar en rebanaditas tostadas y una copita de Dubé Cristal-lÃ, blanco de Alicante: maridaje atrevido el del sabor del hÃgado cocido y la frescura del moscatel mediterráneo que les traerá, en sus aromas cÃtricos, el recuerdo cercano del azahar que se nos viene proclamando la primavera.








