Vicente Delgado le da un estilo inconfundible a estos 50 metros cuadrados de Sevilla. En su interior no sólo se puede disfrutar de su cocina y su bodega, sino también, cuando Vicente se arranca, del cante. La cocina es tradicional, pero en sus platos se adivina un toque personal que la distingue de cualquier otra. Son muy recomendables sus guisos y chacinas.








