Bernardo ideó un proyecto en el 86 que hoy día sigue, en una esquina de la calle Silos de Alcalá de Guadaíra, sellada con el escudo del restaurante. Cuando su hijo Toni salió de la escuela de hostelería continuaron juntos lo que Bernardo califica en broma como su «capricho».
Comenzó con la zona de tapas, pequeña, con unas pocas mesas. Pero evolucionó y también cuenta con un amplio salón, y otro más decorado al estilo de una de las tantas cuevas que hay en la ladera del castillo. Siendo ésta adaptada también para el tapeo los fines de semana.
Y es que El Rincón de Bernardo recoge la esencia de Alcalá. Así lo quisieron reflejar con lienzos repartidos por el salón, con el fondo verde y una exposición de panes. Lo que Toni describe como la conocida Alcalá de los panaderos, los aceituneros y los pintores.
La cocina está basada en la tradición y la comida meditarránea, con toques creativos y diferentes. Los arroces le dan fama –de cacería, marineros, al horno, melosos…-. Pero su carta recoge también unos guisos tradicionales y platos diferentes como la penca de acelga con espuma de remolacha, la tosta de pan con guacamole y mejillones en escabeche, o el mollete de Alcalá con bacalao, pimiento, aceite y naranja.













