Enclavado en la antigua judería de Utrera, Besana Tapas combina pellizcos de creatividad, toques de estilo y productos de la tierra para ofrecer algo más que almuerzos y cenas. “Buscamos que la gente venga a pasarlo bien, no sólo a alimentarse”, cuenta Curro, quien tira de este carro junto con Javier y Mario.
El edificio que guarda la barra de este bar fue hospicio, sinagoga e incluso formó parte de una Iglesia. Hoy, bajo este techo se sirve una cocina de base tradicional -trabajan con aceituna gordal, o con gallina utrerana, con sabores que siempre resultan familiares-, pero servida de forma distinta. No te extrañes si pides un puchero y te sirven una cafetera. Es su “Pucherito Expreso”
Tras cada plato se observan grandes dosis de imaginación y trabajo, y la propuesta gastronómica se renueva continuamente, atendiendo a la estación.











