Es la magia de la sencillez el secreto de su éxito
Quisieron convertir la Plaza de la Encarnación en una suerte de “Encarnaby” Street moderna y se les ha quedado en la Plazuela de la Encarni, por fea e inacabada. Suele suceder cuando se intenta forzar lo innovador sin tener firmes los conceptos de lo clásico: que muchas veces la modernidad se queda en novelería, en el pastiche ye-yé. Como una tortilla deconstruida de setas y chorizo…
Lo mismito pasa en esta ciudad con la gastronomía, que salvo en contadas excepciones y a pesar del papanatismo de cierta crítica palmera, la supuesta cocina de autor sevillana se queda en mero artificio con ínfulas de modernidad y sin transcendencia ni calado ninguno en el resto de la gastronomía nacional.